miércoles, 3 de noviembre de 2010

Castigar al negro

Pobre hombre, el voto de castigo ha hecho peder a Obama la cámara de representantes. La gente tenía esperanzas en que hiciera algo para cambiar las cosas y resulta que no puede y le echan la culpa. Es normal, los ambientaleros ya sabemos que el estado ya no manda, pero aún así nos dejan pensar que sí para si van mal dadas todos pidamos cuentas a los políticos en vez de a los titiriteros reales.

Ejemplo de Obama. El mayor vertido de la historia en el golfo de México. Cada 4 días un Exxon Valdez. Estuvo tres meses. Y Obama fue allí a apaciguar a la gente, a prometer que se castigaría, que BP pagaría la factura, planeaba endurecer la legislación y en un ataque de raciocionio decidió establecer una moratoria para nuevas perforaciones petrolíferas. BP se calló, se la envainó cuando caían chuzos de punta pero al poco pidió nuevas perforaciones y estableció un grupo de presión en el congreso. Y, ¡oh sorpresa!, aquí está la noticia, Obama tiene que levantar la moratoria un mes después.

Teniendo en cuenta que fue y es una catástrofe absoluta parece un poco precipitado. ¿Ya se habrá cambiado la legislación? Me hace gracia que se metan con el dinero para las renovables viendo el coste, que no el precio, que tienen estas otras energías, y eso sin contar sus subvenciones, brutales en el caso de la nuclear. La factura inmediata del vertido es 28 mil millones de euros. A la ruina irán. Pues no, sus beneficios en éste trimestre han caído un 63%. No parece tanto. Pero no creo que ese sea el precio de todos los ecosistemas rotos, las familias sin trabajo y el paisaje destruido.

En cualquier caso Obama sirvió para que pareciera que se hacía algo en los momentos difíciles cuando la gente se giraba buscando ayuda y finalmente cuando ya se calmaron las aguas todo volvió a seguir igual. La gente no es tonta, claro, luego no votan. Se cambia por otros más "realistas" y es más de los mismo, para más información consultar esta entrada. Políticos como fusibles. Los funde su inutilidad y son cambiados, pero todo sigue igual.

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